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 Canon EOS 7D. objetivo Canon EF 100-400 mm f/4,5-5,6L IS USM. Exposición 1/160 seg; f8; ISO 400

 

Dicen los habitantes de las islas Galápagos que en algunas de sus islas vive un pájaro pequeño de color rojo carmesí, antifaz de pirata y espalda de lava, y que aun llevando un traje de lo más llamativo, no suele dejarse ver. Si tienes la oportunidad de que salga a tu paso, observa, fíjate bien, ya que si se posa frente a ti mostrando esa pechera escarlata, lo que te queda de jornada se cubrirá con el manto de la fortuna. Si por el contrario esta joyita alada decide darte la espalda será la mala suerte la que te aceche.

Atendiendo a esta creencia popular no es difícil comprender por qué se le llama en las Islas Encantadas “pájaro brujo”.

Este pájaro tiene una amplia distribución en el continente americano donde, dependiendo de la región en la que habite, se le ha llamado de formas cada cual más bella: tuturpilín, tiribí pechirrojo, saca tu real, pájaro del amor… Pero por otro lado, están los científicos bautizándole con el nada atractivo nombre de Pyrocephalus rubinus nanus,que hace referencia concretamente al endemismo que habita en las islas Galápagos.

Por desgracia el pájaro brujo de Galápagos está en franco declive. Así como en las islas deshabitadas ocupadas por esta especie la caída parece menor, en las islas con asentamientos humanos el declive se hace bastante patente. Al parecer ha desaparecido en San Cristóbal y cada vez quedan menos individuos en las islas Santa Cruz e Isabela.

Aunque las Galápagos se encuentran en un lugar remoto, los problemas que están causado su desaparición son los mismos que en cualquier otro asentamiento humano. El cambio en el uso de la tierra con la pérdida de una gran parte de la zona de Scalesia, la formación de monocultivos de plantas introducidas como la mora (Rubus niveus) y la cascarilla (Cinchona succirubra), pastizales abiertos sin árboles ni arbustos que pueden estar creando hábitats no apropiados para el pájaro brujo, animales introducidos como las ratas noruega y negra, los gatos domésticos o la también introducida mosca parásita Philornis downsi (de la cual se conoce que causa mortalidad en los pichones de muchas aves terrestres de Galápagos) podrían ser los principales motivos.

Esperemos que se desarrollen programas efectivos (y se mantengan los que estén en marcha) para que ésta y otras especies únicas se mantengan y subsistan en ese pequeño paraíso.

Por cierto, ese día, el pájaro brujo se posó enseñándonos el pecho, el día al principio gris, se limpió de nubes y tuvimos la gran suerte de ver el cráter del volcán Sierra Negra (Isabela) en todo su esplendor así como las espectaculares vistas del resto de la isla.

 

 

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