Manu Océn IGUANA MARINA 01

Iguana marina (Amblyrhynchus cristatus) saliendo a solearse en Bahia tortuga (Tortuga Bay), Puerto Ayora, isla de Santa Cuz. Al fondo se puede observar una garza morena (Ardea herodias).

 

Si hay un protagonista que sobresalga de los demás en el volcánico escenario de la costa galapagueña es sin duda la iguana marina.

Después de sobrevivir a un largo e involuntario viaje desde el continente americano, su antecesor arribó a la accidentada costa de las islas Galápagos y no le quedó más remedio que adaptarse si quería sobrevivir. Tras miles de años de evolución, consiguió convertir un lugar que le era completamente hostil en su hogar. Desarrollaron unas potentes garras para aferrarse a las poco amables rocas batidas por el oleaje y la facultad de nadar y de bucear aguantando la respiración durante largos periodos de tiempo. Estas capacidades, que las hace únicas en el mundo, les permite acceder a las algas que le sirven de sustento y que forman la mayor parte de su dieta. Normalmente no suelen pasar más de 10 minutos sumergidas, pero han conseguido aprender a controlar sus constantes vitales reduciéndolas al mínimo y así prolongar su estancia en el fondo marino. Al respecto de esto, Darwin, en su libro El viaje del Beagle relata: “Un marinero ató un peso grande a uno de estos animales para sumergirlo, creyendo matarlo así enseguida, y cuando al cabo de una hora lo sacó del agua el lagarto estaba aún muy activo”.

 

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Iguana marina (Amblyrhynchus cristatus) en Bahia tortuga (Tortuga Bay), Puerto Ayora, isla de Santa Cuz.

 

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Iguana marina (Amblyrhynchus cristatus) en Puerto Baquerizo Moreno, isla de San Cristobal.

 

Como ectotermos que son (animal cuya temperatura corporal no depende de sus propios mecanismos fisiológicos, sino del calor del ambiente en el que vive), necesitan del sol para regular su temperatura y así poder desarrollar su actividad diaria. Continuamos con la narración de Darwin: “A cada paso se encuentra un grupo de seis o siete de estos horribles reptiles tendidos al sol con las patas extendidas en las rocas negras a escasos metros sobre el nivel de la resaca”.

 

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Iguana marina (Amblyrhynchus cristatus) en "La lobería", Puerto Baquerizo Moreno, isla de San Cristobal.

 

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Iguanas marinas (Amblyrhynchus cristatus) recogiendo hasta el último rayo de sol en la "Playa del Amor", Puerto Villamil, isla Isabela. 

 

Releyendo los relatos del científico en su larga singladura en el bergantín HMS Beagle, está claro que, a pesar de su espectacularidad, la iguana marina es un animal que no le produjo muy buena impresión ya que la palabra que más se repite en la descripción es la de “horrible”. “Es un animal horrible, de color negro, sucio; parece estúpido y sus movimientos son muy lentos”. No sé pero “para gustos se hicieron los colores”, dicen. Por lo que a mí respecta discrepo totalmente de la opinión de Darwin. ¿Qué os parece?

 

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Iguana marina (Amblyrhynchus cristatus) en Puerto Baquerizo Moreno, isla de San Cristobal.

 

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Iguana marina (Amblyrhynchus cristatus) en Bahia tortuga (Tortuga Bay), Puerto Ayora, isla de Santa Cuz.

 

 

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