Mirar...

El mundo es infinitamente impresionante para quienes se toman el tiempo para mirar.

Marty Rubin

 AB 6029

Araña avispa, tigre o cestera (Argiope bruennichi)

 

 AB 6020

Escaramujo o tapaculos, fruto de la rosa silvestre

 

 AB 6073 HDR

Brezo (Erica vagans)

 

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Historias de los sueños. El sueño del delfín. PARTE III

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...Sin Embargo, los delfines se limitaron a reírse y continuaron pendientes del cielo, donde el yakuna seguía siendo víctima de sus juegos.

Todavía reían cuando, de pronto, las negras sombras surgieron a toda velocidad en la superficie. Uno de los tiburones tigre, y luego otro, encontraron sus presas. A continuación, en torno el arrecife, las aguas se tiñeron de un brillante color escarlata con la sangre de los delfines, La gran matanza había comenzado. El propio Dinginjabana fue seccionado en dos mientras trataba de escapar. Su cabeza primero y luego su cola, se hundieron lentamente hasta el fondo marino donde vivían los yakuna, mientras Mana se alejaba con el testo de su cuerpo para dar cuenta de él.

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Desde el aire I

 

ELANTXOBE 360 14 Panorama con cielo equi

Elantxobe, uno de los pueblecitos más pintorescos de la costa vizcina.

Desde el aire, las perspectivas que se consiguen son únicas, diferentes. Emergen imágenes inesperadas que de otra manera serían imposibles de imaginar. Los patrones, las formas o colores bien sean provenientes de la mano del ser humano o creados por la naturaleza, vistos desde arriba, cobran una dimensión diferente lo que sin duda las otorga un carácter especial y sumamente atractivo.

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Historias de los sueños. "El sueño del delfín". PARTE II

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Dinginjabana tuvo la noticia de las críticas que Baringgwa había lanzado contra los delfines y, un día, nadó hasta el caparazón del líder de los yakunas y le golpeó enérgicamente con el morro, desalojándole de su lugar en el arrecife de coral. Mientras Baringgwa caía dando vueltas hacia el fondo, Dinginjabana le advirtió que cesara en sus críticas o un día le arrojaría a tierra firme. A partir de ese instante todos los yakuna sintieron un gran temor ante la manifiesta amenaza contra la vida de su líder. Mientras tanto Ganadja se sumergió hasta el lecho marino de los yakuna e intentó animar a sus amigos.

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